Las 5 grandes secuelas del Trastorno por Estrés Postraumático Complejo

A principios de los 90, Judith Herman propuso un diagnóstico, el Trastorno por Estrés Postraumático Complejo, para explicar y abarcar una gran variedad de síntomas derivados que presentaban sus pacientes, los cuales compartían haber padecido una dinámica traumática vivida durante años, que se manifestaban en unas secuelas que perturbaban su vida adulta.

El Tept complejo es el resultado de historias de trauma temprano y/o repetido crónicamente durante un tiempo considerable. El cumulo de micro-agresiones o maltrato sutil u obvio durante años hace mella y se transforma en unas dificultades o limitaciones en la vida adulta. Con las cuales la persona convive con mayor o menor conciencia. Si no se trabajan condicionaran toda su vida.

Este diagnóstico de trastorno de estrés postraumático se diferencia de un trastorno de estrés postraumático simple, tal como puedes leer en nuestro artículo sobre estrés postraumático.

El trastorno de estrés postraumático complejo está muy conectado al trabajo con el niño herido. El niño recibe una serie de daños emocionales, cognitivos o corporales menores, medianos o mayores en su psique. Estos daños a veces son invisibles, como no estimular socialmente a un niño y dejar que pase horas y horas solo en la habitación, u obvios, criticar a un niño de egoísta o de poca capaz de estudiar. Las heridas infantiles dan lugar a secuelas, comportamientos disfuncionales y a síntomas que se sufren a posterior ya sea en la adolescencia o en la vida adulta. El cómo fuimos acompañados nos influye de forma decisiva. La edad es un factor de vulnerabilidad de primer orden para la exposición a tales eventos repetidos, nacimos hiperdependientes de unos adultos que debían ayudarnos a desarrollarnos.

El trastorno de estrés postraumático complejo es difícil de reconocer ya que la persona ha normalizado hacerse daño o autoabandonarse de forma reiterativa. Solo conoce este modo de vivir. Siempre ha vivido de esta forma, por ejemplo: “para mi estar ansioso es lo habitual” o “siempre pensé que era un mal estudiante”.

El trabajo terapéutico con las heridas del niño herido, también podemos añadir las heridas adolescentes, se conecta con el trabajo con las secuelas del trastorno de estrés postraumático complejo. Son dos formas de acceder al trauma infantil y adolescente, y a sus secuelas, reconociendo cómo éstas nos condicionan en la vida adulta y por tanto deben ser sanadas para acceder a una vida plena y dotada de sentido, sin sombras pasadas.

 

 

Secuelas del estrés postraumático complejo: Criterios

En la línea de Pete Walker, especialista del tept complejo, quien profundizó y estructuró las secuelas prototípicas más comunes, que son los que tendrán que trabajarse en la vida adulta si se quiere acceder a una vida más plena y menos condicionada por el pasado, explicaremos las cinco grandes secuelas y consecuencias del tept complejo:

  1. Flashbacks
  2. Autoabandono
  3. Vergüenza tóxica
  4. Un fuerte crítico interno
  5. Padecer de ansiedad social.

En gran parte, atender a estas características y estas áreas psicológicas, nos permite sanar nuestras heridas y conectar con una vida más plena y coherente.

Desde un enfoque polivagal, trabajar en estas 5 áreas nos permiten restaurar nuestro sistema nervioso vago ventral, es decir nuestro sistema de conexión social y seguridad en el mundo. Y poder reconectar con el sentimiento de confianza básica original con la que vienen los niños. Dichas secuelas pueden ser más obvias o sutiles, dependiendo de la historia traumática personal se dan unas u otras manifestaciones: no es lo mismo tener conductas de autolesión que buscar un perfil de hombre que me hagan daño o abandonen.

 

Las secuelas del estrés postraumático complejo:

Flashbacks y sus características

Los flashbacks aparecen de forma súbita, se les reconoce por una sobreactivación del sistema nervioso que se traduce en una perturbación emocional, corporal o cognitiva, que no se ajusta a una situación del presente, la cual, si podemos observarla, es mucho más neutra que nuestra respuesta psicoemocional. Se da una desproporción situación actual-intensidad de nuestra experiencia. Por ejemplo; Al entrar en la fiesta me irrité muchísimo porque nadie vino a saludarme, casi me voy en el minuto uno, pude observar que mi desesperación era exagerada y que me conectaba a experiencias de exclusión anteriores. Nuestro sistema nervioso percibe algo que fue dañino en otro momento antiguo y nos pone en sobre alerta, con lo cual se activa la respuesta instintiva de lucha-huida-congelación y nuestra mente es perturbada. Los antiguos ataques y dolores recibidos se cuelan en nuestro presente.

El autoabandono y sus características

El Autoabandono puede implicar un gran abanico de acciones o privaciones; la persona se descuida o abandona a nivel físico, mental y emocional. Se puede manifestar desde llevar ropa rota o sucia, no viajar, comer mal, no ducharse, fumar hachís toda la vida, buscar parejas abandónicas….

La vergüenza tóxica y sus características

La vergüenza tóxica implica vivirse de un forma indigna o vergonzosa, se experiencia un “sentirse menos” ya sea por ejemplo por pedir ayuda, por no saber algo que se supone que debería saber, por mostrar la propia vulnerabilidad, por haber suspendido un examen… Se vive una autodesvalorización exagerada. Es un resultado de cómo fue tratada la propia fragilidad en la vida infantil y adolescente. Se da un ataque o desvalorización a la propia dignidad de ser. También se da cuando una vergüenza infantil no fue apoyada por su entorno afectivo. Implica un sentirse menos, con una menor calidad de ser. Es importante confrontar esta toxicidad y limpiarla, no soy menos por no saber algo o poseer debilidades a desarrollar. A veces cuando se tiene esta secuela se normalizan o toleran comentarios desvalorizadores de los demás. A la cuestión ¿Cómo es posible que no sepas esto? Sería necesario responder: Pues no lo sé, si quieres me lo explicas pero no me pongas por debajo.

Un fuerte crítico interno y sus características

Un crítico interno duro y perseguidor, que negativiza nuestra identidad “soy un ser odioso”, “soy poca cosa”, nos critica “esto lo he hecho por interés”, o muta en crítico externo ya sea relativizando o criticando a los demás “seguro que me ha ayudado porque quiere algo de mí”, “la gente es mala”. Este crítico nos avergüenza ante nosotros mismos.

Posee una mirada negativa-critica, y extrema por tanto estúpida y rígida, ya que no amplía la mirada, no tiene en cuenta todos los ítems de una situación ni la complejidad de lo humano, solo toma fragmentos parciales de una situación interna o externa, para crear un guión negativo para mantener una dinámica psicológica de autocrítica tóxica y de negatividad continua. Al fin y al cabo, no ve más allá de sus gafas negras. Es importante aprender a cuestionarlo cuando se activa, para poder desactivarlo con claridad, firmeza y cariño, hace lo que puede, pero no debemos dejarnos guiar por sus percepciones.

 

Ansiedad social y sus características

La ansiedad social es una consecuencia lógica del trastorno de estrés postraumático. Debido a que las relaciones humanas fueron vividas como amenazantes/dañinas. Los que deberían habernos cuidado o apoyado son los que nos maltrataron. El exponerse al contacto humano reactiva el stress/daño/dolor vivido en las relaciones humanas. Nuestro sistema nervioso autónomo se sobreactiva ante la potencial amenaza de poder ser dañado de nuevo. La manada me dañó y acercarme a ella me altera.
En este punto es importante reconectar con lo humano, observar la conexión con los vínculos seguros de la propia biografía, los aliados que encontré en el camino y observar en la actualidad qué relaciones me son nutricias. La necesidad social es un imperativo biológico, somos mamíferos, somos de manada, aunque en este punto es importante que la persona no se fuerce, con algunos vínculos nutricios es suficiente, hay personas que fueron tan traicionadas que deben darse permiso para vivir en un pseudo-aislamiento social.

Conclusiones e invitación acerca de las secuelas del estrés postraumático complejo

Estas serían 5 secuelas del maltrato recibido en la infancia o adolescencia y que son las que dan como resultado la configuración de un tept complejo. Trabajar con las secuelas del estrés postraumático complejo nos permite acceder a más secuelas colaterales o combinaciones de las mismas como la adicción, trastornos alimentarios o conductas autolesivas.
En este último punto me quiero detener y hacer un llamado claro. Se puede normalizar vivir con estas secuelas y que la persona se conforme con vivir poco. Es necesario el anhelo y la voluntad de liberarnos de las secuelas del pasado, o buscar de minimizarlas al máximo, para ser la mejor versión de uno mismo. No te conformes. Niégate a llevar lastres del pasado. Busca tu yo autentico.

Si necesidad ayuda para superar las secuelas del Trastorno por Estrés Postraumático Complejo puedes escribirnos para informarte de nuestra terapia.

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