El juego de la culpa como dinámica de las parejas en crisis.

pareja haciéndose reproches

Por Marta Grimalt y Jordi Gil

Culpar a la pareja o culparse a unx mismx, es una dinámica relacional clásica en las parejas en crisis. Un círculo vicioso difícil de romper.

Este juego impide a sus participantes tomar su responsabilidad, colocando a la relación en la zona problema, no en la zona solución. Cuanto más culpemos a la otra persona, más se resistirá, y/o a más autoinculpación más automachaque. El juego de la culpa es un circulo vicioso que nos mete en una dinámica disfuncional que desgasta el vínculo entre las dos personas.

Tanto si acusamos a la pareja como si nos auto inculpamos, en ambos casos no solucionamos el problema, que queda abierto y disponible para surgir en otra ocasión. El juego de la culpa lo encapsula y se hace inaccesible profundizar y sanar la herida. Damos vueltas a algo sin entrar en el centro del círculo. Necesitamos entrar para transitar y digerir lo desagradable o doloroso, y asumir las consecuencias de nuestras acciones.

Este es un círculo vicioso en el que se enganchan la mayoría de parejas en crisis en vez de afirmarse desde su propio sentir (ej. “la verdad es que no quiero ir a la excursión, espero que respetes que no vaya aunque te moleste, tengo derecho a no tener ganas de ir”)

Entrar en acusaciones (ej, “siempre hacemos lo que tu quieres, y yo me adapto”) es una dinámica relacional muy tóxica que puede desgastar y/o acabar la relación, y sobre todo hacernos muy infelices a corto, medio o largo plazo. 

El juego de culpabilizar y reprochar en la pareja puede tomar principalmente dos formas:

La inculpación, acusar al otro de lo que no funciona en la pareja. Cuando esto se acciona, la pareja se convierte en una batalla interminable, en la que en realidad nada se mueve, nada cambia, se producen descargas sin que se muevan las fichas. Se pelea en la superficie y lo importante a resolver queda olvidado en el fondo. Quedamos bloqueados en esta persecución mutua, en la que solo señalizamos y argumentamos, dando vueltas a lo mal que lo hace la otra persona y no asumimos nuestra parte de responsabilidad en la dificultad/problema que está sucediendo en el presente. 

La segunda forma es la autoinculpación, en este juego me acuso a mi mismx, nos hacemos cargo de lo que funciona mal, nos  aislamos y mortificamos, nos angustiamos y deprimimos…Según el carácter de la persona esta tendencia es mayor o menor. Nos consumimos en una culpa estéril. Nos ponemos una piedra encima y la casa sigue sin barrer. “Mi pareja me culpa de todo”

En ambos casos nuestra percepción culpadora nos llena de pensamientos negativos, distorsionando la realidad propia o la de la otra persona, es como si el árbol no nos dejará ver el bosque. En la acusación no miro mi parte de responsabilidad en el problema y en la autoinculpación intensifico mi responsabilidad y niego la de mi pareja. En ambos posicionamientos nos alejamos de la pareja. Ambos permanecemos aisladxs en nuestra dramática interna. 

 

¿Cuál sería la función sana de la culpa?

Es importante recordar la función sana de la culpa, que es darnos cuenta de un daño hecho debido a una conducta que he realizado o dejado de hacer, y que vivo como inadecuada según mis valores personales. Cuando nos sentimos culpables tomamos conciencia del daño y la transgresión. Este sentimiento de culpa, si lo manejamos de forma sana, nos llevará a asumir nuestra responsabilidad y mirar de reparar el daño hecho a la otra persona. 

“Me siento culpable por no ayudar más a Eva” o “creo que me he pasado contándole a Eva lo de Maite.” Estar un rato en la culpa sana permite ajustarnos y diseñar acciones para compensar un agravio realizado o fantaseado si lo consideramos adecuado. Lo problemático es instalarnos en ella y no salir del círculo de la culpa.

 

Ejercicio para trabajar la culpa en la pareja

Escribe dos situaciones de tu vida en que vivenciaste una culpa sana, la cual te llevó a darte cuenta de un daño infligido, a hacerte responsable y reparar el daño. (P.e: “me enfade con Pedro y le dije lo que sentía de malas maneras, después me di cuenta que me escudé en mi sinceridad y no pensé en el impacto de mis malos modos, en cuanto tuve ocasión me disculpe”)

 

¿Cómo podemos salir de este juego tóxico de la culpa, y aprender otra manera de afrontar los problemas de pareja? Para empezar es interesante preguntarse:

  • ¿Prefieres tener razón o ser feliz? (Ej, “me desquicia que no me den la razón”)
  • ¿Qué ganas acusando al otro? (Ej, “sentirme poderosx en la relación”)
  • ¿Qué estás evitando? (Ej, “Sentir mi fragilidad”)

Da igual cual sea la temática que ponga en crisis la relación de pareja, hoy es donde vamos de vacaciones y mañana será la reforma de la cocina o quien va a recoger a los niños. La cuestión es cómo se gestionan los pequeños conflictos en la convivencia del día a día.

 

Hacernos responsables es la polaridad de acusar y reprochar a la pareja. Acusar es no asumir nuestra parte o delegar nuestra parte de responsabilidad,

  • “nunca limpias los platos” (siempre limpio yo los platos ¿por qué no he puesto un límite a esta dinámica?)
  • “es culpa tuya que las vacaciones se hayan estropeado” (¿Qué hice yo al respecto? ¿Cómo he contribuido a fastidiar las vacaciones?)
  • “tu eres la responsable de nuestro sexo” (¿seguro?),

 

Estas conductas no permiten tomar ni la responsabilidad ni la relación. Sin responsabilidad no es posible el cambio ni una sana convivencia. Las pataletas no sirven de mucho.

“y si decido quedarme en el dolor o salir de él, tengo que hacerme cargo de las consecuencias”.

  1. Maturana y X. Davila

 

John Stevens (1976) indica que ser responsable implica darse cuenta de aquello que me pasa y asumir mi experiencia tal y como es en el presente. Esto implica aceptar nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. El camino para una buena relación de pareja pasa por que ambas personas aprendan a reconocer y responsabilizarse de sus vivencias para gestionarlas de un modo ecológico. El arte de la pareja es el arte de la compatibilidad de lo diferente. 

 

Ejercicio para trabajar la culpa en la pareja; Explorando nuestra responsabilidad en la dinámica del conflicto de pareja. 

Aquí tienes una lista de preguntas exploratorias sobre nuestra parte de responsabilidad en el problema de pareja  

  • ¿Cuál crees que es tu parte de responsabilidad en los conflictos de tu pareja?
  • ¿Qué haces tú para que todo esto esté sucediendo?
  • ¿Qué haces tú que dificulta la resolución de los conflictos?
  • ¿Qué soluciones intentas? ¿Te sirven? Si no es así ¿por qué las sigues haciendo?

 

RESPONSABILIDAD: MIRAR A LA RELACIÓN SIN TRAMPA NI CARTÓN

En la culpa, el reproche, o cuando tu pareja te echa en cara todo, las dos personas están inmersas en un bucle vicioso de actitudes que se retroalimentan. “Tú no me escuchas, te critico. Yo te critico y tu dejas de escucharme” u otra versión de lo mismo “no me siento vista me enfado. Cuando me enfado contigo, te alejas más y me siento menos vista”

Retroalimentamos el conflicto estando cada persona pendiente de la conducta de la otra parte, reaccionando desde lo que manifiesta la otra persona se crea una dependencia, y no nos expresamos desde nosotrxs mismxs. Atendiendo a lo que hace mal mi pareja, yo me pongo en víctima o en queja y acuso al otrx de lo que me duele. Le acuso pretendiendo que cambie su actitud, la cual vivo como la fuente de todos mis males, y cuanto más intento cambiar su actitud más se resistirá y se pondrá a la defensiva. Al mismo tiempo mi pareja intenta hacer lo mismo conmigo. Se crea así un bucle infinito. La acusación mutua se retroalimenta entre sí la cual nos impide hallar nuevos caminos para solucionar nuestros problemas. Y así entramos en una espiral de acusaciones y dolor, de víctimas y verdugos que no solucionan nada sino todo lo contrario, se envenena la relación y nos alejamos mutuamente.

 

¿Cómo cortamos/salimos de esta dinámica? ¿Qué podemos hacer si estamos en esta dinámica de echar la culpa o recibir reproches de nuestra pareja?

Queremos salir de esta dinámica, en la que nos metimos con el juego de las culpas, reproches, y con la falsa creencia de que la única solución es cambiar la forma de ser de la otra persona. Esta salida pasa por asumir la inevitable responsabilidad que tenemos en el problema, como estamos contribuyendo a la crisis de pareja. La salud de pareja pasa por aceptar que yo no puedo cambiar al otro, sí mi porcentaje de influencia en el conflicto. ¿Cómo hago esto? A través de un auto revisión para tomar conciencia de las dinámicas relacionales disfuncionales propias, asumir nuestra responsabilidad en lo difícil,. 

Ej: 

  • “me doy cuenta que mi obsesión con el trabajo limita nuestro tiempo de ocio”. 
  • “Tienes razón hay momentos que juzgo y desvalorizo lo que estas sintiendo” 
  • “A veces me altero demasiado, y aunque tenga mis razones, esto bloquea la comunicación”….

 

¿Por qué nos cuesta tanto algo que es tan sencillo? Reconocer la dinámica del conflicto y los problemas en la pareja.

Esta es la pregunta del millón. El reconocer lo que nos sucede pasa por exponer nuestra vulnerabilidad y nuestro egocentrismo, la cual cosa nos conecta al dolor, la vergüenza y a romper la imagen que tenemos de nosotros mismos y que mostramos/vendemos a lxs demás ,

Algunos ejemplos; 

  • “me doy cuenta que no se hacer ciertas cosas de casa, me siento inútil y avergonzado, prefiero que las hagas tu y aguantar tu enfado”,
  • “tienes razón, a veces soy caprichosa, y te manipulo para conseguir lo que quiero”, 
  • “lo que me pasa es que me da vergüenza hablar con tu madre”,….

Al  dar espacio a lo que nos pasa, a lo que nos duele o simplemente a lo que es, contactamos sensaciones que no nos gustan, nos avergüenzan, duelen, asustan o queremos mantener escondidas. Esta apertura a nuestras experiencias internas es una gran oportunidad para poder asimilar y digerir asuntos o sufrimientos antiguos y actuales, y crecer juntxs como personas con derechos y obligaciones elegidas desde la libertad de ser.

Para ello es necesario detener nuestras acciones habituales, dejar de acusar, culpabilizar, o de atacar a la otra persona, y darnos un espacio de escucha interna para indagar que se nos moviliza en una situación que nos es desagradable, conflictiva o difícil. Este espacio de escucha interna nos permite identificar cómo nos sentimos, reconocer que necesitamos, y qué acciones podemos gestionar.

¿Cómo podemos reconocer la dinámica del conflicto en la pareja?

La dinámica del conflicto se puede reconocer en una simple discusión, sea cual sea el tema, se trata de observar la dinámica y no tanto a la temática del conflicto en cuestión, se trata de atender al ping-pong , no tanto al contenido del discurso: 

 

Ejercicio para identificar nuestra dinámica  de pareja en el conflicto:

Evoca una escena en la que se diera un conflicto con tu pareja, observala, sobre todo escucha tu cuerpo, deja de mirar lo que hace tu compañero y observate… lo que sientes a nivel corporal, las emociones, el discurso mental y los impulsos motrices como movimientos y actitudes corporales. Aquí hay algunas preguntas que te pueden servir de guía para esta autoexploración, puedes pedir a alguien que te las vaya leyendo;

  • ¿Qué sientes a nivel físico?
  • ¿a qué emoción/es te conectas?
  • ¿Cuál es tu temor?
  • ¿Qué es lo que te duele?
  • ¿A qué escena de tu vida te evoca?
  • ¿Qué descubriste yendo al pasado?… 
  • Vuelve a la escena actual ¿Qué es lo que haces tu que contribuyes al conflicto, como echas leña al fuego?… 
  • ¿Qué evitas de manifestar?
  • ¿Qué necesitas?

Darnos cuenta de cómo contribuimos al conflicto duele y nos da pudor/vergüenza, por eso es tan difícil hacernos cargo de ello. Responsabilizarnos es la manera de que algo cambie…

 

Ejercicio. Explorando mis patrones automáticos en la relación de pareja

Otra cuestión interesante que ayuda en la gestión del conflicto en la pareja es atender a como suelo reaccionar, a mis automatismos. Estas preguntas puedes servir de guía exploratoria en esta cuestión;

  • ¿Qué sientes cuando te culpan? ( tristeza, enfado, odio, …), 
  • ¿Cómo respondes? ( atacas, escuchas antes de hablar , cambias de tema..)
  • ¿Qué podrías hacer distinto?
  • ¿Qué ganas acusando? (p.e: sentirte superior, quitarse responsabilidades, que el otro busque la solución…)
  • ¿Qué podrías hacer de distinto?

 

Finalmente, unos TIPS que pueden ayuda a salir de esta dinámica de reproche y culpabilización en la pareja: 

  • Observar y aceptar lo que nos sucede, más allá de ataques, razones o reproches. 
  • Tomar la responsabilidad individual, y estar disponibles para responder juntxs o por separado a situaciones conflictivas o dificultosas desde una actitud consciente de nuestro sentir.
  • Renunciar a tener la razón y a una verdad que arremete contra el otro. La verdad individual no ataca. Nuestra verdad no es mejor que la verdad de la otra persona, solo es distinta.
  • Dar espacio a la opiniones, emociones y/o vivencias de la otra persona. La manera de vivir lo que nos sucede es igual de válida que la de nuestra pareja, ni mejor ni peor, solo distinta.
  • Elegir el consenso antes de ganar batallas.
  • Dejar de luchar por el poder y el control.
  • Evitar caer en narcisismos.
  • Salir del falso orgullo.
  • Buscar la equidad y los acuerdos
  • Evitar caer en autocompasión y/o actitudes victimistas
  • Elegir la cooperación vs la competición.
  • Sentir la tristeza, el miedo y el enfado, dar espacio a nuestras emociones y expresarlas de forma asertiva
  • Soltar el rencor y el resentimiento.
  • Asumir que a veces hacemos daño, asumir la responsabilidad para reparar.
  • Responsabilizarse y aceptar las consecuencias de nuestros actos.
  • Tolerar que la otra persona no eres tú, ni vino al mundo a darte la razón. 

Se trata de aprender juntxs a gestionar lo desagradable, en lugar de descargarlo con críticas, reproches, juicios de valor o acusaciones. No vale solo estar para lo fácil y agradable, el reto es aprender a acompañarnos en lo difícil, transitarlo y superarlo. Para lograrlo hemos de salir de este juego tóxico, altamente extendido entre las parejas y lamentablemente normalizado y enraizado en nuestra sociedad. El camino pasa por dejar de juzgarnos y agredirnos, peleando por tener la razón o que la otra persona se adapte a mi manera de ver y hacer las cosas. Aceptar la diferencia, las coordenadas de la otra persona no son mejores o peores que las mías, solo son distintas. Hemos de encontrar caminos hacia el consenso, respetando y dando espacio a las vivencias tanto de mi pareja como las mías propias. 

 

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